PETER PAN

Según wikipedia: “El síndrome de Peter Pan se caracteriza por la inmadurez en ciertos aspectos psicológicos, sociales. La personalidad masculina o femenina en cuestión es inmadura y narcisista. El sujeto crece, pero la representación internalizada de su yo es el paradigma de su infancia que se mantiene a lo largo del tiempo. De forma más abarcadora, según Kiley, las características de un “Peter-Pan” incluyen algunos rasgos de irresponsabilidad, rebeldía, cólera, narcisismo, arrogancia, dependencia, negación del envejecimiento, manipulación, y la creencia de que está más allá de las leyes de la sociedad y de las normas por ella establecidas. Todas esto sería una coraza defensiva para protegerse de su inseguridad, miedo a no ser queridos y aceptados. En ocasiones los que padecen este síndrome acaban siendo personajes solitarios. Con escasa capacidad de empatía o de apertura al mundo de los “grandes”, al no abrirse sentimentalmente, son vividos como individuos fríos o no predispuestos a darse, lo que vuelve como un “boomerang” a través de la no recepción de entregas o muestras ajenas de cariño.

 

Una persona con este síndrome es difícil de tratar ya que implica además ciertas carencias afectivas, emocionales, empáticas que impiden en muchos casos que puedan relacionarse con los demás.

 

Quién no ha escuchado o dicho de alguien que sufría este síndrome? La voz popular suele utilizar este concepto cuando alguien de manera explícita actúa de manera desordenada, sin seguir pautas o patrones socialmente aceptados como correctos según la sociedad, con respuestas dispares, con alegría y entusiasmo o incluso a veces afirmando que va en contra del mundo o lo normal. Vamos a darle la vuelta y a utilizar el concepto de manera constructiva y no como su raíz psicológica lo describe. Tenemos en nuestro vocabulario palabras para poder usar que no sea Sindrome o otras con connotaciones patológicas.

 

No sería lo mismo considerar que se trata personas alegres, positivas, con ganas de vivir y mostrarlo, de buscar su puesto en cada entorno donde se encuentran, en destacar por no seguir las normas “normales por la sociedad”. Lo que comúnmente denominamos personas “peter pan” ….acostumbra a tratarse de personas muy efectivas en sus respectivos puestos de trabajo y vidas personales y muy vivaces, con gran entusiasmo y empeño y persistencia en aquello que proponen.

 

Todos tenemos nuestra parte infantil latente en muchos casos, pero está ahí, nuestro pequeño mundo de “nunca jamás” existe y es único y personal, igual que nuestra imaginación y vivencias. Ser capaz de despertarla, utilizarla y sobretodo disfrutar de ello es lo que todos tendríamos que conseguir hacer mínimo 1 vez a la semana. Fácil no es, pero tampoco es Imposible. Atrevernos a buscar nuestro Peter Pan interior puede resultar ser un descubrimiento y además una manera diferente y momentánea de ver y percibir el mundo que nos rodea. I si nosotros no podemos hacerlo es bueno tener alguien cercano que si lo consiga.

 

Nuestra aportación es importante en todo aquello que hagamos y si alguien más nos ayuda o participa, su valor puede triplicarse.

Buscamos nuestro Peter Pan personal?

 

Sandra Morera

Psicóloga, Diseñadora & Realizadora de experiencias vivenciales

 

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